Estudiantes derrotó a Platense 2-1, en el estadio Único de San Nicolás, y se adjudicó el Trofeo de Campeones. Ganaba el Calamar, pero dos goles de Lucas Alario, en los últimos minutos, le dieron el triunfo y el nuevo título al Pincha. El número 19 de su historia: 13 locales y 6 internacionales.
Estudiantes venía de coronarse campeón del Torneo Clausura hace apenas unos días. Esa conquista lo llevó a esta final ante Platense, campeón del Torneo Apertura. En estos últimos dos años, el club presidido por Juan Sebastián Verón se coronó cuatro veces campeón.
La fricción y la intrascendencia pintó el primer tiempo. Se peleó, se discutió, se luchó mucho y la lucidez estuvo ausente. Ni el Estudiantes consolidado que llegaba con el envión de haberle ganado la final a Racing, ni el Platense que estrenaba técnico, Walter Zunino, tras la mala campaña en el Clausura, consiguieron aportar brillo.
Apenas hubo un par de salpicaduras de colores vivos, ambas en el arco de Platense. Un disparo cruzado de Edwuin Cetré, tras controlar y acomodarse por la izquierda, que se topó con una espectacular tapada de Federico Losas. El arquero de Platense volvió a tener una magnífica intervención, al final de esta primera etapa, evitando el gol en contra de su compañero Guido Mainero, en su intento de despejar un tiro libre de Cetré.
El panorama del segundo tiempo fue distinto. Se encendió con el temprano gol de Platense. La jugada nació de un saque lateral y terminó, tras un rechazo al medio, con el derechazo frontal de Franco Zapiola, surgido de Estudiantes casualmente, para desatar la locura calamar.
Un par de minutos después, en una acción que pudo haber torcido el destino del partido, Guido Mainero desaprovechó la chance de subir la cuenta, al rematar desviado, por pocos centímetros, en un mano a mano con Fernando Muslera.
Y a partir de ahí se apagó Platense y creció mucho Estudiantes. Con autoridad, energía y determinación lanzó toda la artillería en busca del empate. Eduardo Domínguez empezó a introducir cambios, y los ingresados le dieron otra tónica y vitalidad al equipo.
Uno de los ingresados fue Lucas Alario, que no venía de una buena temporada, y resultó imprescindible para modificar el resultado. El ex delantero de Colón, River Plate, Bayer Leverkusen, Eintracht Frankfurt e Inter de Porto Alegre, cerró una buena jugada colectiva -pase de Guido Carrillo a Edwuin Cetré, que mandó el centro pasado desde la izquierda para que en el segundo palo el juvenil Fabricio Pérez (otro que entró muy bien) diese la asistencia de cabeza- con un frentazo breve, a los 34 minutos.
Un detalle: cuando Estudiantes anotó este gol, Platense estaba con un jugador menos, por demorar el reemplazo del lesionado Ignacio Schor. Siguió presionando Estudiantes, que no pensaba en el alargue. el Calamar, desbordado y dominado, esperaba el final de los 90 minutos.
En el minuto 45, Lucas Alario volvió a definir, tras un tiro de esquina pasado ejecutado por Edwuin Cetré, para anotar el 2 a 1 y ratificar el gran presente de Estudiantes y determinar el bordado de la decimonovena estrella para darle más gloria al León, que sigue rugiendo fuerte.
La síntesis
Platense: Federico Losas; Juan Ignacio Saborido, Ignacio Vázquez, Oscar Salomón, Tomás Silva; Leonel Picco, Rodrigo Herrera; Guido Mainero, Franco Zapiola, Ronaldo Martínez; Ignacio Schor. DT: Walter Zunino.
Estudiantes: Fernando Muslera; Román Gómez, Santiago Núñez, Leandro González Pirez, Benedetti; Santiago Ascacíbar, Ezequiel Piovi, Cristian Medina; Joaquín Tobio Burgos, Guido Carrillo y Edwuin Cetré. DT: Eduardo Domínguez.
Cancha: Estadio Único de San Nicolás. Árbitro: Leandro Rey Hilfer. Goles: ST, 4m Franco Zapiola, 34 y 45m Lucas Alario. Cambios: ST, 6m Raúl Lozano por Saborido, 17m Fabricio Pérez, Eric Meza y José Sosa por Tobio Burgos, Gómez y Piovi; 23m Franco Minerva y Edgar Elizalde por Zapiola, 28m Lucas Alario por Medina; 36m Nicolás Orsini y Franco Baldassarra por Schor y Mainero; 47m Facundo Rodríguez por Cetré.






